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Proteínas en exceso

Un error frecuente que se comete es comer proteínas en exceso. Y esto es aún peor cuando las proteínas no son de fuentes alimenticias.

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La proteína, además de proveer energía, juega un rol esencial en nuestro organismo. Su función es fabricar y mantener los tejidos y protegernos de bacterias y de virus. Las proteínas, como las hormonas y las enzimas, también facilitan reacciones químicas. 

Las necesidades que tiene el cuerpo de ingerir proteínas se logran satisfactoriamente con sólo consumir los alimentos que las contienen, como son las carnes y los pescados; los  productos lácteos como la leche el yogurt y el queso; los huevos y varios tipos de cereales no refinados. Aquellos que realizan una actividad física intensa pueden satisfacer sus necesidades nutricionales con una  dieta balanceada, compuesta de alimentos de buena calidad y suficiente líquido, sin la necesidad de comer proteína en exceso.

Aumentar desproporcionadamente el aporte de las proteínas a la dieta trae dos consecuencias indeseables. Por una parte, para utilizar las proteínas de forma adecuada se requiere un consumo calórico total proveniente de sus diversas fuentes, como son los carbohidratos, las grasas y las proteínas. Si comemos proteínas de más, el organismo las “quemará” para producir energía a través de un proceso altamente ineficiente. Y, como pasa con los demás macronutrientes, el exceso no va a formar más músculo, sino que se deposita como grasa. Esto es precisamente lo que no queremos.

Por otra parte, para que el organismo procese esos excesos de proteínas, necesita de micronutrientes. Esto puede causar un desequilibrio metabólico, al provocarse un desvío hacia el metabolismo proteínico de micronutrientes requeridos para otros procesos.

Un caso extremo es el que se observa a diario con el consumo de pastillas de aminoácidos. Cuando se consumen como tal, los aminoácidos no cumplen sus funciones con tanta eficacia como cuando se obtienen de los alimentos.

La mejor forma de maximizar los beneficios que se obtienen de las proteínas es ingiriendo la cantidad necesaria para las funciones vitales y para el ejercicio físico: un 60% de los carbohidratos, no más de un 30% de las grasas y el resto de las proteínas.

*Especialista en Nutrición. Vicepresidente de Desarrollo de Productos de DrTango, Inc.


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